•Molina explicó que la elección religiosa de un menor debía resolverse caso por caso, priorizando el Interés Superior del Menor y su nivel de madurez.
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El abogado Boris Molina explicó que la imposición de una creencia religiosa a un hijo menor de edad debía analizarse caso por caso, según lo establece el nuevo Código Procesal de Familia y el derecho internacional de los Derechos Humanos.
Molina señaló que el principio del “Interés Superior del Menor” protegía la posibilidad de que el niño tomara sus propias decisiones, especialmente conforme avanzara en edad y madurez.
Indicó que no era lo mismo un menor de 2 años que un adolescente de 12 o 14 años, ya que la legislación reconocía diferencias sustanciales en su capacidad de discernimiento.
El especialista detalló que los jueces de familia contaban ahora con apoyo interdisciplinario, incluyendo psicólogos, sociólogos, trabajadores sociales y médicos, para fundamentar mejor sus resoluciones.
Añadió que un adolescente que deseara asistir a una iglesia distinta a la de sus padres tenía derecho a ser escuchado, aunque la decisión final debía basarse en un análisis concreto de cada situación.
Molina concluyó que no existía una fórmula única para todos los casos y que el centro de toda resolución debía ser la protección del menor y su bienestar integral.

